Color


Como ya se ha explicado, el oro se mezcla con otros metales para obtener una aleación más fuerte y duradera, y dependiendo del metal con el que se mezcle, se obtendrá un color u otro.

El oro amarillo se obtiene de aleaciones con cobre y plata, y en ocasiones de una aleación variable de níquel, cobre y zinc. Es el color más frecuente y característico.

El oro blanco es el resultado de aleaciones con grandes cantidades de plata, o metales de color blanco como el platino o el paladio. En la mayoría de las ocasiones al oro blanco se le da un baño de rodio, para mejorar su acabado y reafirmar su brillo.

El oro blanco es muy apropiado para piezas con diamantes, ya que realza el brillo de estos, y les hace parecer más grandes.

Por último, nos encontramos con el oro rojo, mucho menos usual que el oro amarillo y el oro blanco, éste es el resultado de aleaciones con grandes cantidades de cobre.