Cuidados


Se recomienda evitar el contacto de cualquier piedra con sustancias químicas.

Las esmeraldas no toleran bien los cambios extremos de temperatura, por lo que si es posible, trate de evitarlos.

Después de su uso, es recomendable guardar la pieza en un lugar protegido, para evitar que pudiera rozarse, o que pueda rozar otras piezas de joyería.
Para su limpieza se debe utilizar un trapo suave ligeramente humedecido en agua.