Las Perlas

A lo largo de la historia, la perla, con su cálido brillo interno y su iridiscencia reluciente ha sido una de las gemas más preciadas y codiciadas.

A diferencia del resto de piedras preciosas que deben ser extraídas de la tierra, las perlas son creadas por ostras vivas. Las perlas se forman como defensa ante un agente externo irritante, por ejemplo un grano de arena o un parásito. Capas de nácar son segregadas en torno a este elemento externo, en un intento por protegerse, mientras este agente permanezca dentro de la ostra, esta seguirá segregando nácar, dando como resultado al paso de los años la formación de la perla.

En las perlas cultivadas, este agente externo es introducido deliberadamente, para iniciar la formación de la perla.

En joyería las perlas que se utilizan son perlas cultivadas, ya que la producción de perlas naturales es tan escasa que sería imposible abastecer a toda la industria.

Ya que su formación es totalmente natural, existen numerosas formas, colores y tamaños, dependiendo de la ostra en la que se hayan formado, del agua en la que se encontraba, o la temperatura de esta.